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Violencia, drogadicción y códigos similares a los de la cárcel: La realidad que se vive en los centros del Sename

La violencia y drogadicción es una realidad al interior de los centros de menores del Sename, los que tienen como objetivo cuidar de ellos. Sin embargo, esto no se cumple. Funcionarios de estos recintos aseguran que la agresividad de niños y jóvenes es mucho mayor a comparación de las cárceles de adultos.

El equipo de Misión Encubierta se encargó de develar lo que realmente vive la juventud chilena en el Servicio Nacional de Menores, con la violencia desatada y la droga, tales como cocaína, tussi, LSD, pasta base y marihuana, entra y sale a mismo pedido de los internados.

Y es que como reportan informantes, no es de extrañar que todas las semanas haya un funcionario o joven herido y que toda esta ola de violentos altercados se debe a la disputa de bandas dedicadas al narcotráfico desde afuera al recinto

Un funcionario de estos centros habló de forma exclusiva y reveló lo que realmente sucede en estos lugares y que se golpeen y el uso de drogas es completamente «normal» al interior.

«Hay mucha más violencia que en las cárceles de adulto. Hemos tenido chiquillos que han salido con veinte puñaladas en el cuerpo y eso no es raro que pase, es normal. Eso todo a causa de la droga porque cuando los chiquillos consumen pastillas es distinto, se borra», asegura.

Asimismo, remarca que han tenido «suerte» de que no ha habido algún muerto: «Hemos tenido la suerte de que no salga uno muerto porque los compañeros y enfermeras han alcanzado a reaccionar, pero el nivel de violencia es extremo. Ningún ser humano debe pasar eso».

Fue en el mes de abril cuando se publicó un video que se registró en un centro de reclusión, donde se puede ver a jóvenes golpeándose entre sí, el cual ocurrió en San Joaquín. Solo una funcionaria logra detener la agresión de los recluidos.

Días después de lo ocurrido, apareció una pancarta en la población de La Legua, con un «4-0 ganando» y «Galería 6», casi como una especie de marcador deportivo entre bandas rivales. «Los Cochinos» y «Los Cachelos», son parte de las bandas que han llevado esta guerra al interior del Sename.

La víctima del registro sería parte de «Los Cochelos», mientras que los atacantes de la banda contraria, lo que sería prueba fehaciente de su poderío en sitios que pretenden «reformar» a la juventud.

«Es una situación incontrolable tener a jóvenes drogados con cocaína por ejemplo o algún estupefaciente que alterase demasiado la condición de los niños», alega Cristóbal Labra, alcalde de San Joaquín.

El narcotráfico trabaja de manera similar como ocurre en la cárcel, con los denominados «pelotazos». Esto consiste en lanzamiento de pelotas con elementos en su interior, tales como droga, teléfonos, chips, armas cortopunzantes, pistolas, es decir, cualquier elemento que esté prohibido.

Fue el equipo de Misión Encubierta los que fueron testigos de esta dinámica de ingreso de objetos a estos centros de reclusión. En menos de dos horas, vieron al menos 7 de estos «pelotazos». 

Según el funcionario que habló en exclusiva, los jóvenes se están «matando» por consumir y que esto se hace incluso en presencia de quienes los cuidan: «Es un nivel de drogadicción adentro que yo creo que ni en la peor población se ve así. Las autoridades lo saben y nadie hace nada» y que están a constantes amenazas de muerte.

Por estos hechos es que han denunciado directamente la falta de gendarmes desde hace más de dos años, antes de la pandemia y que esto ya está en conocimiento de las autoridades. «Saben que sus gendarmes no están actuando, no van a requisar drogas, no van a requisar celulares, mientras eso siga estando, vamos a seguir peor», asegura.

Otra de las realidades es que lo que sucede dentro de los centros de menores, afecta directamente a los funcionarios, quienes están día a día al cuidado de estos jóvenes.

El alcalde Labra señala que «lo que me han reportado los funcionarios es que ya llega a ser una situación muy compleja porque hay un personal mínimo trabajando y que los turnos pasan de ser de 24 horas a 36 horas. Incluso me hablaban de cerca de alguien que tuvo que permanecer ahí cerca de 2 días porque no llega alguien a reemplazarlo».

Esto se suma a que durante el primer semestre de este 2022, al menos el 30% de los funcionarios solicitaron licencias médicas por la violencia que se vive en los recintos de menores.

Al igual que una cárcel, los recién ingresados son extorsionados por los más antiguos y les exigen tener cierto dinero para la compra de los «pelotazos» y si no lo consiguen, son sometidos a amenazas y golpes.

El funcionario menciona que «extorsionan a los chiquillos nuevos. ‘Oye si no te poní, vai a salir volado’. Volado significa que lo van a golpear, lo van a agredir, entonces la familia para que no le pase a su hijo, le depositan y este les da el dinero».

Toda la situación, según la directora subrogante del Sename, Margarita Alejandro, no es enteramente culpa del recinto y que el tema de la droga es un factor externo, por lo que se debe «limitar el acceso».

«No es solamente de Sename la responsabilidad, sino que aquí estamos involucrados un montón de instancias gubernamentales. La única forma de prevenir es teniendo más mecanismos de seguridad y aquí no solo necesitamos el apoyo nuestro interno, sino que además gendarmería, Carabineros, Seremi, gobernación, la Municipalidad», indica la autoridad.

Y es que pese a existir el proyecto de «Mejor Niñez» y haber invertido más de nueve mil millones de pesos en materia de reinserción y rehabilitación en los jóvenes, esto no parece funcionar, ya que la violencia sigue aumentando y el narcotráfico también.

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