Malos olores generan preocupación en la zona rural de Quilpué: apuntan a guanera ubicada en el sector.


El presidente de la Fundación del Valle de Marga-Marga, Rodrigo Bustos Julio, manifestó su preocupación por la reiteración de episodios asociados a emanaciones de olores y gases en distintos sectores del valle, cuestionando la fiscalización y planteando la necesidad de implementar un sistema de control preventivo y permanente.
A través de una declaración, Bustos sostuvo que la problemática “se repite año tras año” y que, a su juicio, no se trataría de una situación nueva. En ese contexto, apuntó a la necesidad de fortalecer la fiscalización de las actividades que podrían generar impactos sobre las comunidades y el entorno.
Entre los aspectos mencionados, hizo referencia a la presencia de la empresa Arizona y a la existencia de numerosos gallineros de menor tamaño distribuidos en distintos sectores del valle. Según planteó, aunque algunas de estas instalaciones puedan parecer pequeñas de manera individual, en conjunto implicarían una importante cantidad de aves y generación de residuos, cuyo manejo debería ser supervisado de manera permanente.

En paralelo, nuestro medio ha recopilado antecedentes sobre una guanera ubicada en el sector de Los Molles, donde se acopiarían grandes cantidades de guano provenientes de distintos planteles de la empresa. De acuerdo con la información recopilada, las emanaciones se intensificarían durante las labores de remoción y movimiento de estos residuos, generando fuertes olores que posteriormente serían percibidos en distintos sectores del Valle de Marga Marga.
Bustos cuestionó que la fiscalización pueda concentrarse únicamente en situaciones que derivan en denuncias o emergencias. En su opinión, los controles deberían ser preventivos y abarcar a los distintos planteles existentes, revisando aspectos relacionados con el manejo, almacenamiento y disposición de residuos, además de las medidas implementadas para evitar eventuales impactos en las comunidades cercanas.
La preocupación expresada por la organización también se extiende a las actividades mineras presentes en el entorno del valle, particularmente por sus posibles efectos en sectores como Colliguay. El dirigente recordó además situaciones que han generado preocupación en la comunidad, entre ellas la recientemente denunciada en la escuela de Los Perales.
A ello sumó el crecimiento de actividades comerciales y recreativas en sectores rurales, como centros de eventos y campings. En este punto, planteó la necesidad de revisar si estas instalaciones cumplen con los permisos correspondientes, las condiciones de uso de suelo y las exigencias ambientales aplicables a zonas rurales y agrícolas.

“¿Hacia dónde estamos llevando nuestro Valle de Marga Marga?”, plantea Bustos en su declaración, junto con otras interrogantes relacionadas con el crecimiento de actividades productivas y comerciales, la protección de los recursos naturales y la conservación de la biodiversidad.
Finalmente, el presidente de la Fundación del Valle de Marga-Marga sostuvo que el territorio no debería ser entendido únicamente como un espacio disponible para el desarrollo de actividades productivas, comerciales o industriales, destacando la existencia de comunidades, ecosistemas, flora, fauna, recursos naturales e identidad territorial.
En ese sentido, llamó a avanzar hacia una mirada de largo plazo, con fiscalización permanente, coordinación entre organismos y una planificación territorial y ambiental que permita abordar las distintas problemáticas antes de que se transformen en emergencias.
“El Valle de Marga Marga merece mucho más que respuestas después de que los problemas ocurren. Merece prevención, protección y una visión de futuro”, concluyó.



